Hay una herramienta para casi todo. ¿Pero cuál necesitas tú?
Hoy en día parece que existe una aplicación para cualquier cosa. Gestión de clientes, reservas, facturación, comunicación, proyectos, inventario, marketing... Y cada vez aparecen más herramientas digitales, plataformas SaaS y soluciones empresariales que prometen hacerte la vida más fácil. El problema ya no siempre es encontrar una solución.
El problema es saber cuál elegir.
Porque que una herramienta pueda hacer lo que necesitas no significa necesariamente que sea la mejor opción para tu empresa. Puede tener funciones que nunca vas a utilizar, limitarte cuando tu negocio crezca o acabar costando mucho más de lo que parecía al principio. Y tampoco es lo mismo una solución para un autónomo que para una empresa con 20 usuarios. El precio, las licencias, los usuarios, las funcionalidades y las necesidades de cada negocio pueden cambiar completamente la decisión.
Antes de desarrollar, analizamos
Cuando una empresa nos cuenta que necesita mejorar un proceso o solucionar un problema, nuestra primera opción no es empezar a programar.
Primero investigamos.
Analizamos cómo funciona actualmente la empresa, qué herramientas utiliza, qué tareas generan problemas y qué alternativas existen.
Y después nos ponemos manos a la obra:
- Investigamos herramientas y plataformas existentes.
- Probamos diferentes soluciones.
- Comparamos funcionalidades.
- Revisamos precios y modelos de suscripción.
- Analizamos el coste según el número de usuarios.
- Buscamos posibilidades de integración.
- Estudiamos qué procesos pueden automatizarse.
- Valoramos si una solución existente puede cubrir las necesidades.
- Y, cuando no existe una alternativa adecuada, estudiamos el desarrollo de una solución a medida.
Porque no tendría sentido desarrollar desde cero algo que una herramienta existente puede resolver bien. Pero tampoco tiene sentido pagar durante años por una plataforma que no se adapta a tu empresa.
¿Una herramienta, un SaaS o software a medida?
La solución puede ser diferente en cada caso.
PUEDE SER UNA HERRAMIENTA QUE YA EXISTE
Si una plataforma cubre las necesidades de tu negocio, puede ser la opción más sencilla y rentable. Pero analizamos qué ofrece realmente, cuánto cuesta y si sus condiciones tienen sentido para tu situación. Porque no es lo mismo pagar una licencia para una persona que para un equipo completo.
PUEDE SER UN SAAS
Las plataformas SaaS pueden ser una buena opción cuando necesitas una solución que ya está desarrollada y quieres utilizarla sin encargarte de crear y mantener todo el sistema. Pero hay que mirar más allá del precio inicial. Número de usuarios, funcionalidades, límites, planes, almacenamiento, integraciones... Una cuota pequeña puede cambiar bastante cuando el negocio crece.
PUEDE SER AUTOMATIZACIÓN
Quizá no necesites otra herramienta. Puede que simplemente hay una tarea que alquien está haciendo manualmente todos los días y que pueda automatizarse. Enviar información, generar avisos, actualizar datos o conectar diferentes procesos puede ahorrarte tiempos sin necesidad de incorporar un nuevo sistema completo.
PUEDE SER UNA INTEGRACIÓN
A veces las herramientas que ya utilizas funcionan perfectamente por separado. El problema es que no se hablan entre ellas. En esos casos, conectar tus sistemas puede ser suficiente para mejorar el proceso sin sustituir todas las herramientas.
O PUEDE SER UN SOFTWARE A MEDIDA
Y en algunos casos ninguna solución existente encaja realmente con la forma de trabajar de la empresa. Cuando las necesidades son específicas o las alternativas disponibles terminan suponiendo demasiadas limitaciones, desarrollar software a medida puede tener más sentido.
No buscamos la solución más tecnológica
Buscamos la que tenga sentido. Antes de recomendar una herramienta, desarrollar una aplicación o plantear una atuomatización, queremos entender qué necesita realmente tu empresa.
Porque una buena solución tecnológica no es necesariamente la que tiene más funciones.
Es la que:
- Resuelve el problema.
- Encaja con tu forma de trabajar.
- Tiene un coste razonable.
- Puede adaptarse a tus necesidades.
Y , sobre todo, no te obliga a cambiar tu negocio para adptarse a ella.
¿No sabes por dónde empezar?
Si sabes que algo en tu empresa podría funcionar mejor pero no tienes claro qué tecnología necesitas, podemos ayudarte a encontrar el camino. Nuestro asesoramiento tecnológico parte de tu situación actual y estudia diferentes alternativas antes de tomar una decisión.
Primero analizamos el problema. Después buscamos la solución
Y si finalmente desarollamos el proyecto contigo, descontamos el importe del asesoramiento del presupuesto final.